
Aun las olas me recuerdan tu marcha
Y te veo fundiéndote en ellas acompañado de pétalos y lágrimas
Aquellas rocas se erguían como centinelas, testigos de tu adiós
Mientras miles de garras diminutas arañaban mi corazón.
Hasta allí te acompañe, pero te quedaste prendido en mi
Y aun escucho en mis momentos de silencio, tu voz
Tus consejos y tus enseñanzas
Aunque la marea te alejo de mí, nunca estarás lejos
Pues sembraste con fuerza las raíces que me mantienen firme.
Esa tarde recuerdo el mar teñido de gris como mi tristeza
El cielo derramando sus lágrimas y mezclándolas con las mías.
No podía dejar de llorar
Por ti y por quienes quedamos de este lado
Por lo que nunca te dije
Por los abrazos que no te di
Por lo que no aprendí
Pero también mis lágrimas expresaban
Gratitud y orgullo por haberte conocido
A dos años de tu adiós
Una lágrima y una flor
Y te veo fundiéndote en ellas acompañado de pétalos y lágrimas
Aquellas rocas se erguían como centinelas, testigos de tu adiós
Mientras miles de garras diminutas arañaban mi corazón.
Hasta allí te acompañe, pero te quedaste prendido en mi
Y aun escucho en mis momentos de silencio, tu voz
Tus consejos y tus enseñanzas
Aunque la marea te alejo de mí, nunca estarás lejos
Pues sembraste con fuerza las raíces que me mantienen firme.
Esa tarde recuerdo el mar teñido de gris como mi tristeza
El cielo derramando sus lágrimas y mezclándolas con las mías.
No podía dejar de llorar
Por ti y por quienes quedamos de este lado
Por lo que nunca te dije
Por los abrazos que no te di
Por lo que no aprendí
Pero también mis lágrimas expresaban
Gratitud y orgullo por haberte conocido
A dos años de tu adiós
Una lágrima y una flor


